Autofloración

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Las variedades autoflorecientes empiezan a florecer a las 4 o 5 semanas desde su germinación, independientemente del fotoperiodo de interior o de la época del año en exterior, permitiéndoles madurar correctamente en latitudes muy alejadas del ecuador donde las variedades fotodependientes empiezan a florecer demasiado tarde para madurar a tiempo.

También pueden ser cultivadas en climas de latitudes medias, de forma que al germinarlas en primavera acaban de madurar en verano, pudiéndose beneficiar en floración de los días más largos, con mayor intensad lumínica y temperaturas más cálidas, adelantándose a la cosecha habitual de otoño de las variedades fotodependientes.

Las variedades autoflorecientes pueden ser cultivadas y florecidas junto a las madres con un fotoperiodo de crecimiento, y así poder obtener una cosecha sin necesidad de tener que preparar una zona de cultivo aparte con distintos fotoperiodos, tal como ocurre con las variedades fotodependientes.