Descripción
Planta de hachís 100 % indica de Cachemira de gran calidad y consistencia. De cogollos preciosos, duros, resinados y de alto ratio flor/hoja para una indica pura. Madura en unas 9 semanas, con la mayoría de plantas finalizando con bellos e intensos colores rojizos, púrpura, incluso negros, que son acentuados con temperaturas bajas en floración.
De jugosa fumada redonda alimonada, consistentemente densa y satisfactoria, con otros detalles que van desde florales, terrosos, a gas, menta, turba húmeda, ganado, cuero, hachís, y excrementos de herbívoro. La calidad y profundidad de sus terpenos en el paladar, y sus efectos están a la altura de las mejores variedades Kush tradicionales.
Ya desde desde la germinación las plántulas maravillan con enormes hojas oscuras, gruesas y foliolos muy anchos de indica pura ‘jurásica’. Las plantas se desarrollan corpulentas, columnares, de distancia internodal media (incluso larga para una indica), y con pocas, pero poderosas ramas.
Este es un trabajo de selección y refinamiento endogámico que parte de la descendencia de la mejor hembra proveniente de las semillas Cachemira (P1) originales, en el que se han preservado los diferentes quimiotipos de THC y CBD a nivel poblacional, siempre con alto contenido en CBG, y en cuyo linaje podemos apreciar 2 fenotipos morfológicos principales, con algunas variaciones menos frecuentes.
El primer fenotipo principal se desarrolla con gigantescas hojas oscuras de plantas de hachís indica, y en floración con intensos colores morados, rojizos, incluso negros, tanto en las flores como en las hojas cercanas, que se curvan en los extremos por las resinas. El segundo fenotipo tiene hojas y foliolos de tamaño mediano con un verde de intensidad media, cuyas hojas cercanas a la flor no manifiestan pigmentación tan fácilmente, y su flor lo hace de cara al final de floración.
Una exclusiva delicatessen indica que rara vez se tiene la oportunidad de probar en la vida, y que en nuestro 20º aniversario hemos querido hacer llegar a todos los cultivadores, especialmente a los amantes de las variedades autóctonas, que quedaran fascinados por esta atractiva indica pura (no hibridada), nunca introducida anteriormente en el mercado.
EL CANNABIS EN CACHEMIRA
La cultura del cannabis de Cachemira es apasionante por su riqueza y diversidad, reflejando la profunda conexión de sus culturas locales (que se pierde en los albores del tiempo) con esta planta. El uso del cannabis en esta región está enraizado en tradiciones ancestrales y abarca gran variedad de contextos: medicinal, recreativo, religioso (hindúes y sufís), nutricional, como materia prima (principalmente fibra) y económico en general.
En cuanto a propiedades medicinales, el cannabis en esta zona ha sido utilizado tradicionalmente por su efectividad y versatilidad para tratar muy diversas enfermedades, tales como problemas gastrointestinales, dolores físicos, depresión, cólera, úlceras, lepra, alivio de dolores menstruales y de parto, con propiedades astringentes y tonificantes. Incluso es utilizada en veterinaria para tratar dolores corporales y combatir los gusanos intestinales del ganado.
Habría que diferenciar entre 2 grupos principales a la hora de evaluar el crisol genético del cannabis de esta parte del mundo. Por un lado, se encuentran poblaciones muy variadas de cannabis sativa primordial silvestre, de estructuras altas, hojas delgadas, flores espigadas y bajo contenido en THC (aunque a menudo moderado en CBD) que proliferan desde hace milenios en esta y otras regiones de India, Pakistán, Nepal y Bután. Estas poblaciones sativa fructifican salvajes (incluso de forma invasiva) en descampados, riveras de ríos, a lo largo de caminos, laderas de montañas y entre cultivos.
El hachís ancestral de Cachemira procede de estas sativas silvestres como charas, esto es, frotando con las palmas de las manos las flores vivas durante su maduración para extraer sus resinas.
El otro grupo principal, al cual pertenece esta excelente nueva variedad de Cachemira, abarca todas las variedades indica de esta región, cultivadas principalmente en el sur de la región, y domesticadas por el ser humano especialmente para la producción de hachís. Estas poblaciones presentan estructuras robustas, columnares y compactas, de reducida pero poderosa ramificación, con hojas oscuras, anchas y rugosas, enormes en muchos casos. Exhibiendo en general, expresiones arquetípicas de indica, que inevitablemente nos recuerdan a las genéticas afganas.
Estas variedades indica domesticadas también se diferencian de los tipos silvestres sativa por haber sido seleccionadas durante generaciones para producir flores mucho más densas y resinadas, con un contenido superior de cannabinoides. La mayoría de veces, estas variedades indica son ricas tanto en THC como en CBD a nivel poblacional, tal como ocurre con esta variedad de Cachemira y con otras plantas de hachís tradicionales.
Los orígenes de estas variedades indica domesticadas de Cachemira son inciertos. Hay constancia de que durante siglos, la mayor parte del entonces muy apreciado hachís de Yarkand (hoy en Xinjiang) llegaba a India (muy probablemente junto con semillas) a través de Leh en Cachemira, siendo uno de los artículos de comercio más apreciados que llegaba desde Asia Central. Esta importación de hachís fue prohibida por el gobierno indio alrededor de 1937. La producción de hachís en Cachemira y su exportación a otros países fue prolífera hasta inicios del XX, posteriormente mucho más reducida en comparación con los potentes mercados emergentes de Afganistán, Marruecos, Líbano o Pakistán, que se desarrollaron posteriormente en los años 60, liderando hasta hoy en día la producción mundial de hachís.
Debido a la proximidad y al comercio entre los distintos pueblos del Sur de Asia, hay que poner en valor la influencia de genéticas indica pakistaníes y afganas en la configuración de los genotipos de plantas de hachís de Cachemira. De hecho, genéticas afganas y el método de extracción de hachís con tamices llegaron ya a Cachemira a finales de los 70 y en los 80 del siglo XX, siendo este el método utilizado para la extracción de hachís de variedades indica domesticadas.
Estos 2 grupos principales (sativa silvestres e indicas domesticadas) se han cruzado durante décadas sin la intervención del ser humano, generando nuevas poblaciones intermedias asalvajadas.
Debido a la alta latitud de la región sobre los 30ºN (en el límite de donde se pueden encontrar variedades autóctonas psicoactivas en el mundo), así como a la altitud y la accidentada geografía de estas tierras (esculpidas por altas montañas, ríos, lagos y bellos valles), todas las genéticas de Cachemira (tanto las silvestres sativa como las cultivadas indica) maduran con rapidez y han desarrollado alta resistencia contra la humedad, frío y hongos, ya que deben florecer durante el lluvioso verano monzónico con noches frías.
Por lo tanto, las indicas de Cachemira se distinguen de las afganas por su mayor resistencia a la humedad y los hongos, así como por su evolución en una geografía diferente realizada bajo la influencia de pueblos distintos.
Estas condiciones han dado lugar a peculiaridades que confieren al mejor hachís de Cachemira un carácter único y una calidad magistral, lo que ha contribuido a su prestigio entre los connoisseurs de todo el mundo en las contadas ocasiones que ha llegado a Occidente.



































































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